Lo que cuesta
Nada. Sin compras dentro, sin suscripción y sin desbloquear fases: las calles están todas disponibles desde el primer día.
Conduces un coche de policía camuflado por Toy City. Recoges las pruebas repartidas por las calles mientras la banda te busca, y cuando encuentras una insignia dejas de esquivar y pasas a embestir.
El esquema es el de los laberintos clásicos: recorres calles recogiendo objetos mientras los enemigos te persiguen. La diferencia es que aquí también puedes contraatacar.
Con la cruceta de la pantalla o inclinando el teléfono, con el giroscopio. Se elige en el menú y se puede cambiar en mitad de la partida desde la pausa.
Cada fase esconde su propio material: documentos, confesiones, carnés, un teléfono, una grabadora, un arma, una cartera, billetes y algún artefacto más. Se recogen pasando por encima.
Al pisar una insignia de policía el coche camuflado se transforma, suena la sirena y durante unos segundos puedes embestir a los delincuentes en vez de esquivarlos. Cuando el efecto se agota, el coche vuelve a su aspecto discreto.
Vista aérea, persecución o cabina con el botón del ojo. Cada una cambia la forma de conducir: desde arriba lo ves todo; desde dentro, las flechas giran contigo.
Pulsa en cualquier captura para verla más grande.
Aérea, persecución y cabina. No es un adorno: desde arriba se ve el laberinto entero y desde la cabina se conduce en primera persona.
Convierte el coche camuflado en coche de policía durante unos segundos: sirena, y los papeles cambian de lado. Los delincuentes pasan de cazarte a ser cazados.
Documentos, confesiones, carnés, teléfono, grabadora, arma, cartera, billetes y artefacto. Hay que recogerlos todos para cerrar la fase.
Quince temas visuales que se barajan en cada vuelta, y ninguna fase conserva el escenario que tenía la vuelta anterior. La variedad no se agota.
Se conduce con los botones en pantalla o inclinando el teléfono. El ajuste se cambia cuando se quiera, también en mitad de una partida.
El juego funciona sin internet. No hay cuentas, ni registro, ni servidores propios: el progreso se guarda en el teléfono.
La app no envía nada a servidores propios. Lo único que viaja es lo que piden los anuncios.
En la Unión Europea se pregunta antes con el aviso de consentimiento, y esa decisión se puede cambiar cuando se quiera desde el botón Privacidad del menú. Puedes leerlo entero en la política de privacidad.
Nada. Sin compras dentro, sin suscripción y sin desbloquear fases: las calles están todas disponibles desde el primer día.
De los anuncios de Google AdMob: un banner mientras se juega, un anuncio a pantalla completa al superar algunas fases y un vídeo que se ve voluntariamente para continuar después de perder.
No hay un número final. Hay quince escenarios propios y, en cada vuelta, el juego los baraja de forma que ninguna fase repita el escenario de la vuelta anterior. La partida termina cuando te quedas sin vidas o vuelves al menú, no cuando se acaban las fases.
Que la fase no se cierra. Hay que recorrer el laberinto hasta encontrar la que falta; el marcador de puntos de arriba indica cuántas quedan.
No. Sirve para contraatacar durante unos segundos: el coche camuflado se convierte en coche de policía y puedes embestir a los delincuentes. Se puede terminar la fase sin coger ninguna, solo esquivando.
Sí, entera. No hay cuentas ni servidores propios, y el progreso se guarda en el teléfono. La conexión solo hace falta para cargar los anuncios.
Con la cruceta en pantalla o inclinando el teléfono, si se activa el giroscopio. El botón del ojo cambia entre vista aérea, persecución y cabina.
No hay ninguna. Solo anuncios.
Coge el coche, recoge las pruebas y, cuando veas la insignia, no lo dudes: es el único momento en que la banda corre en la dirección contraria.